Hace más de 20 años que Harrison Ford irrumpió en el mundo del séptimo arte, afortunadamente para quedarse.

Allá por el 1977 (Jesús! creo que yo aún jugaba por entonces a saltar a la comba....) Han Solo (Harrison) combatió a las tropas imperiales a bordo de su "Halcón milenario" y enamoró a la dulce y valerosa princesa Leia....y a una servidora.

Luego, con sombrero y látigo en mano, daría vida a su otro ya legendario personaje, el irónico arqueólogo y profesor Indiana Jones (Indy para los amigos...) en la película "En busca del arca pérdida", en 1981 (ya andaba yo por la "edad del pavo"), he de admitir que entonces acabé rendida a sus pies (bueno, a los pies de las pantallas de cine....) y prometiéndole amor eterno.

Desde entonces su nombre en el reparto de una película ha servido para llevarme, casi en volandas, a la sala de cine.

¿Qué por qué cuento esto? Pues porque precisamente hoy (ayer 22 de mayo de 2008) ha sido el estreno mundial de la cuarta entrega de mi queridísimo Indy: "Indiana Jones y el Templo de la Calavera de Cristal".

En las tres entregas anteriores asistí al estreno (¡como perderme a mi actor favorito!), así que he lamentado no haber asistido a éste, por tener que atender esas responsabilidades que la edad te va echando encima.

Eso sí: cuando tenga un huequecito de ocio y tiempo libre, (¡que escasos están últimamente!) no falto a la cita que Indy y yo tenemos. Por supuesto me llevo las palomitas y unas ganas "de cine" de conocer sus nuevas aventuras.

¡Dios!¡Me lo voy a pasar de miedo!.

Ya os contaré.....

Entretanto me he conformado con ver el trailer que han colgado en Youtube.